2013 El año del optimismo

Después de haber vivido varios inicios de sexenio en ambientes de real crisis o con errores tempranos que provocaron una crisis más profunda, este sexenio inicia, en esa perspectiva histórica, extrañamente optimista. Ciertamente estamos viviendo el resultado de los grandes sacrificios del cambio histórico que se inició con la transición de la economía cerrada a la casi total apertura  que llevó a las empresas locales a convertirse en globales que invierten en USA, Europa, India o China y al proceso de mejora de productividad del trabajador mexicano que ha permitido mantener la base de manufactura del país.

Estamos viviendo la ilusión sexenal, la etapa del “ahora sí” van a cambiar las cosas,  ahora sí el país va a progresar y en ese espíritu de optimismo la bolsa sigue subiendo, la inversión extranjera fluye. Tratamos ahora de identificar las tendencias de los negocios que se pueden aumentar o materializar en el 2013 y los años siguientes

Esperamos que no se llegue a los siguientes abismos fiscales y continúe la recuperación económica de Estados Unidos y con ella el crecimiento de la economía de México. Ya  los economistas dieron su veredicto para México: crecimiento y otros indicadores macroeconómicos. Vamos  presentar más bien la perspectiva del empresario y los efectos de  este ambiente sobre su negocio.

Estamos viviendo la ilusión sexenal, la etapa del “ahora sí” van a cambiar las cosas, ahora sí vienen los cambios, ahora sí el país va a progresar y en ese espíritu de optimismo la bolsa sigue subiendo, la inversión extranjera fluye y ya es su problema personal si esto se lo agradece a los 12 años de gobierno del PAN o a la llegada del nuevo-viejo PRI a Los Pinos y a Gobernación. Tratamos ahora de identificar las tendencias de los negocios que se pueden aumentar o materializar en el 2013 y los años siguientes.

A nivel de la empresa vamos a ver una aceleración de ciertas tendencias. Por ejemplo, el rol del internet y las telecomunicaciones en los negocios va a magnificar su impacto en la manera de hacer negocios. No sólo las clases medias y altas con acceso a laptops e ipads, ahora casi todos los mexicanos tienen un celular y esto los hace miembros de la nueva economía y esto trae oportunidades (y amenazas) diferentes para cada empresa. Su empresa ya cambió profundamente aunque usted no se haya dado cuenta; la manera de relacionarse con sus clientes, la manera de vender y  como atenderlo ya son diferentes y esa diferencia se acentúa continuamente.

Las fronteras cada vez son más libres. Las empresas en los países desarrollados siguen en la  eterna búsqueda de nuevos mercados y México es un paraíso para sus productos de todos tipos. La amenaza de mayor apertura de frontera seguirá convirtiéndose en realidad. Aunque los beneficios de los consumidores no siempre sean lo mejor para las empresas.

Sin embargo, los efectos de la apertura comercial se verán atenuados por el crecimiento de la clase media en China que demanda más satisfactores con lo que a las empresas les queda un poco menos para la exportación después de atender su mercado interno.

El talento va a escasear en todos los niveles. Hace algunos años los estudiantes mexicanos en los programas de graduados tenían como meta regresar a México, ahora cada vez más abogados, doctores, ingenieros y MBA’s  buscan a toda costa quedarse a trabajar (aunque sea por unos años) en Estados Unidos, en Europa o en China. Esto se puede compensar contratando profesionales europeos (los “nordacas”) que por un tiempo abundarán en el mercado laboral global.

Para la manufactura; la cercanía con el mercado americano y los tratados de libre comercio seguirán siendo oportunidades que hay que aprovechar. Es muy buena noticia que cada vez más armadoras europeas y japonesas se instalan en México. La oportunidad es que el grado de integración puede ser mucho mayor sí más empresas mexicanas siguieran el ejemplo de Nemak, Proeza (Metalsa) y Katcon, entre otras, que ahora producen globalmente después de empezar atendiendo solamente el mercado de México. Lo mismo sucede con las fábricas de línea blanca y  electrónica cuyos productos “no viajan” por la relación costo/volumen y los fletes internacionales en ascenso.

México seguirá por un tiempo siendo un país manufacturero, con el 16% aproximado de PIB en la manufactura todavía tiene posibilidades de posicionarse mejor en los mercados globales por las ventajas de la competitividad de la mano de obra, la cercanía con Estados Unidos y los cambios estructurales en China que, como ya mencionamos han disminuido su posición exportadora.

La consolidación de muchas industrias, como la del comercio al detalle (retail) va en camino seguro, y con eso la inversión de las empresas extranjeras va a seguir creciendo en todas las ramas de la economía. Basta ver los informes anuales y los planes estratégicos reportados en las bolsas americanas para reconocer que una economía que crece al 4% como la mexicana es muy atractiva y las estrategias de las empresas americanas con frecuencia mencionan a México como país objetivo para su expansión.

La estabilidad económica dentro de los panoramas globales de crisis va a provocar que continúe la inversión tanto nacional como extranjera, más empresas van a invertir y más emprendedores tratarán de arrancar sus negocios.

Las prácticas en las empresas basadas en la comunicación, la autoestima y lo que se conoció como el “touch and feel” que han prevalecido  los últimos años van a dar paso a filosofías más orientadas al auto control y con la llegada de más profesionistas y trabajadores “milenio”, las empresas buscarán métodos de mayor exigencia y rendición de cuentas, mayor claridad en los proyectos y énfasis en los resultados.

Los clientes se volverán más “picky”, las alternativas para resolver sus preocupaciones cada vez son mayores, no sólo por la información disponible en internet a través de las redes sociales y los “reviews” sino por la proliferación de alternativas. Piense solamente en el número de nuevos restaurantes que se han abierto en San Pedro y en las zonas de moda en el DF y Guadalajara. Solamente los que tengan un modelo de negocio con una oferta de valor sólida y actualizada para el gusto local podrán sobrevivir. Lo mismo aplica para cualquier tipo de negocio.

En resumen se respira un ambiente de optimismo aunque para los economistas parece que la amenaza de tormenta no ha pasado, para los empresarios se abren grandes oportunidades y también grandes retos.

Roberto Adame

Fundador de Adame & Co., autor del libro "La invención del futuro: El desafío del liderazgo", comprometido en apoyar a las empresas a crecer y a los líderes a alcanzar sus sueños.

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