Prácticas del Líder: Exigir y apoyar

El factor altas expectativas y apoyo cercano se ha encontrado en casi todos los casos reportados, por los diarios y revistas especializados, para explicar el éxito de los nuevos sistemas educativos en Estados Unidos. Una tras otra, las investigaciones sobre el éxito en la educación encuentran dos factores comunes; altas expectativas, esto es, se espera que los estudiantes le dediquen más horas a la escuela que las normales, que hagan tareas y proyectos fuera de clases, que desarrollen habilidades de pensamiento preparando ensayos de los diversos temas y minimizar la memorización priorizando el análisis y la reflexión.

Como complemento a las exigencias se tiene todo un sistema de apoyo.  Apoyo para los directores y los maestros con capacitación, retroinformación frecuente, a veces semanal y apoyo a los alumnos con trabajo especial en las aulas para aquellos con mayor necesidad y también retroalimentación y estimulo frecuentes. Con frecuencia el apoyo alcanza a las familias de los alumnos. La medición del éxito de los programas puede ser muy sencilla, el porcentaje de los estudiantes de high school aceptados en las universidades más exclusivas, las Ivy League.

 

Esta es la práctica de muchos líderes exitosos. Empieza por las altas expectativas. A diferencia de los gerentes normales los lideres saben pedir más que los términos normales, no tienen miedo a la exigencia. Las altas exigencias deben ir acompañados del apoyo, tanto físico; herramientas, materiales, capacitación, como intelectuales y emocionales: retroinformación y estimulo. Sobre todo, reconocimiento y agradecimiento. Quint Studer quien desarrolló modelos revolucionarios para la industria hospitalaria en Estados Unidos, instituía las thank you notes, notas de agradecimiento a aquellos que habían realizado algo destacado o habían realizado un gran esfuerzo.

Mucho del éxito de la mejora de productividad de algunas empresas japonesas empieza con una sencilla exigencia. Todos los años la productividad, debe subir porcentaje determinado. Esta demanda provoca una movilización en cadena: iniciativas como capacitación, hacer proyectos específicos de mejora, trabajar en equipo y muchas otras nuevas estrategias. En este escenario el rol del líder se convierte en apoyo para acercar los recursos necesarios a los responsables y construir un juego de indicadores que todos sepan en qué situación se encuentran en todo momento y el camino que falta.

La exigencia del líder empieza consigo mismo. Antes de exigir a los colaboradores la exigencia empieza en casa. Este es uno de los factores para lograr el engagement, la completa identificación activa de los seguidores con sus líderes y con su empresa. Para los aficionados a las películas de guerra americana no es difícil identificar las escenas, Patton, MacArthur, Nimitz, en donde el jefe máximo se acerca al peligro de las zonas de batalla y la acción.

El líder es exigente con los resultados inmediatos de corto plazo, pero también con la preparación, estudio y formación de la persona para el largo plazo. Sabe el líder que con el crecimiento y los cambios la empresa, de seguro, puede complicarse y sus colaboradores deben crecer con él y con su empresa.

El apoyo del líder se manifiesta de muchas maneras. puede ser como retroinformación sobre los avances y problemas que va encontrando, ayudando a aclarar los eventos y su significado tanto para la persona como para la empresa, mostrando la confianza en que la persona tiene la capacidad para resolver dificultades o enfrentar los nuevos retos. El líder también apoya preparando a la persona para asumir los nuevos retos.

El apoyo del líder significa saber dónde están los límites para cada persona y cada organización y llegar hasta ahí, antes del punto de quiebre, que puede dejar sin regreso a la persona.

El líder se transforma a sí mismo para poder exigir y apoyar, porque no es una tarea sencilla asumir la doble responsabilidad y ser constante, consistente y coherente en su trato y desarrollo del discípulo.

Los antiguos escribían, “no esperar del amado lo mejor, es indiferencia”. Así los modernos líderes, deben esperar lo mejor de sus subordinados, de otra manera la indiferencia y la mediocridad se adueñan de la situación y detienen el camino del líder.

Roberto Adame

Fundador de Adame & Co., autor del libro "La invención del futuro: El desafío del liderazgo", comprometido en apoyar a las empresas a crecer y a los líderes a alcanzar sus sueños.

Leave a Reply