Prácticas del líder: Explicar

De las muchas prácticas del líder hay una que parece tan natural que casi no se destaca. El líder siempre explica a sus seguidores. De hecho, el líder siempre está explicando algo a alguien. Lo hace todo el tiempo, por eso casi no se nota. En el modelo tradicional de liderazgo, el líder explicaba la visión a sus seguidores para convencerlos de que lo acompañaran a hacerla realidad. En el concepto moderno, el líder explica las oportunidades y las amenazas a los seguidores para que reconozcan la realidad, resuelvan los problemas y aprovechen las oportunidades. En ambos estilos el líder explica.

Cuando trataba de revolucionar a GE y promover el modelo de mejora de calidad Six Sigma, Welch explicaba las oportunidades y problemas de la empresa y cómo la aplicación de esa filosofía ayudaba a lograr mejores niveles de productividad y rentabilidad. Welch explicaba, con ejemplos de los casos exitosos que se habían realizado en la propia empresa, cómo aplicar las teorías para así lograr resolver los problemas que impedían movilizar al gigante GE.

Simon Sinek muestra los beneficios de explicar primero el por qué y sólo después de lograr la atención y la motivación de la audiencia tocar el qué hacer y cómo hacerlo. La motivación la logra el líder cuando comparte las razones para la acción, cuando explica el por qué mueve a los seguidores a la acción. Muy pocos estarán interesados en qué hacer y cómo hacerlo, aunque se explique muy bien, si antes no está claro el por qué.

A veces la explicación toca temas y asuntos dolorosos o con perspectivas terribles. Pero ante esos predicamentos el líder tiene que explicar claramente el por qué embarcarse en esa aventura y hacer frente a los desafíos. Así lo hizo Churchill en su famoso discurso ‘Sangre, sudor y lágrimas’ con el que arengaba a los ingleses a enfrentar largos años de muerte y destrucción que les esperaban a cambio de la libertad de Inglaterra, Europa y el mundo.

Los líderes explican cuidando siempre con delicadeza a los que escuchan. No se trata de hacerlos sentir ignorantes o incapaces de ver por si mismos la realidad o el futuro sino más bien, en un afán de respeto, explican concediendo que todos tienen derecho a saber y a tener la mejor información para tomar las mejores decisiones.

Sin embargo muchos no se sienten llamados a tomar acción. Piensan que es asunto de los demás. Por eso el líder reduce la angustia ante lo desconocido y la incertidumbre que provoca aventurarse donde nadie ha llegado y les explica y comparte la razón de su confianza. Poco a poco vence la resistencia y logra el concurso de su equipo o de sus seguidores. La empresa se vuelve tarea de todos.

El líder aprende a explicar, usa narraciones, ejemplos, metáforas o números; cualquier medio que sea la mejor forma de transmitir su idea y su mensaje a los seguidores. Con el internet puede usar nuevas formas: juegos, webinars y presentaciones. Los arquitectos usan planos y maquetas, los predicadores la palabra, los ejecutivos todo lo que les ayude a mostrar sus ideas. Sobre todo usan una buena historia, un buen cuento que ayude a transmitir las ideas centrales y lo básico de la explicación. Los ejecutivos explican a los inversionistas, a los gobiernos, a los grupos de activistas sociales, no sólo a sus empleados y a su consejo de administración lo que intenta hacer y por qué lo deben hacer. De las explicaciones dependen las inversiones, los permisos o el apoyo y el respaldo para las iniciativas.

El líder explica no sólo una vez sino las veces que se necesite. Cambia de tácticas, usa ejemplos para que todos estén en la misma idea y con los mismos objetivos. No se cansa de explicar. Recientemente, hablando de la presión de Cataluña por separarse de España el presidente del gobierno Español, Mariano Rajoy declaró: ‘Tengo que explicar mejor mi posición’.

Hamlet le explicaba con insistencia a los actores cómo debe representarse la obra de teatro con la que intenta desenmascarar a los asesinos de su padre, el Rey de Dinamarca, Don Quijote se pasa los días explicando a Sancho Panza la vida del Caballero andante y la belleza de Dulcinea. El director técnico o el coach le explican al equipo y después a cada jugador lo qué esperan, cómo jugar cada parte del partido, cómo ubicarse, pero también le explican al directivo por qué contratar a cada jugador y por qué invertir el dinero que se tiene que gastar para armar un equipo ganador. Sin tregua, explican y explican.

El líder trata de hacerlo mejor cada vez, se prepara para explicar. No improvisa; piensa, reflexiona, evalúa y después junta los argumentos, elabora las preguntas, hila las historias que acompaña después del lenguaje corporal adecuado a la ocasión.

Para lograr los beneficios y el progreso de las organizaciones el líder requiere alineación de mentes y voluntades, alcanzar los estados de ánimo óptimos para lograr la satisfacción de clientes y empleados. Todo esto se facilita cuando el líder ejercita la práctica de explicar.

Roberto Adame

Fundador de Adame & Co., autor del libro "La invención del futuro: El desafío del liderazgo", comprometido en apoyar a las empresas a crecer y a los líderes a alcanzar sus sueños.

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