Prácticas del Líder: Leer

Charlie Munger tiene 90 años, es el vicepresidente de Berkshire Hathaway, la empresa de inversiones del legendario Warren Buffet. Sigue activo y con agallas para invertir en grande. Además de escoger a las empresas para el negocio de Buffett, también asesora a sociedades de beneficencia sobre cómo invertir sus recursos para obtener el mayor provecho. La causa de su éxito, sostiene Munger, es ser racional y nutrir esta racionalidad con la lectura abundante de historia, ciencia, biografías y psicología. Estas lecturas lo han convertido en un especialista la insensatez humana.

Leaders are readers, reza la frase en inglés. Una de las prácticas de los líderes es leer continuamente y de todo un poco. Un autor decía de Peter Drucker: “Drucker es un innovador de la estrategia y los negocios porque lee muchísima Historia”. El líder lee no solo sobre su especialidad o sobre su negocio, sino sobre aspectos generales.

Todos los temas del conocimiento y de la creación literaria se encuentran en las bibliotecas de los líderes.
Los líderes buscan material para leer en muchas fuentes y los temas son muy variados. Muchos, en sus autobiografías, mencionan los libros que más les influyeron, los libros que les cambiaron la vida. En las páginas de internet, autores como Jim Collins mencionan los libros que están leyendo o los que tienen programados. Algunos piden recomendaciones sobre qué leer a los amigos o a los expertos. Así se ahorra mucho tiempo a la hora de escoger qué leer.

Donald Trump comentaba que antes de las seis de la mañana ya había leído dos periódicos completos. A eso le atribuía una ventaja sobre sus competidores que no leían; después de esto, Trump escribió varios libros sobre inversiones. Juan Pablo II leía a Wittgenstein y a Martin Bubber durante sus viajes; George Bush competía con sus secretarios de Estado para ver quién leía más libros, llegando a más de 50 libros leídos en un año.

La relación de los líderes con los libros es muy especial. Para muchos líderes la biblioteca es casi sagrada, hay que pedir permiso para entrar. Fernando Flores cuenta que cuando tiene algo que celebrar, se regala una visita a la librería de donde sale con diez o más libros.

Aunque cada vez se lee menos en las empresas y los reportes ejecutivos ahora son en Power Point, de diez diapositivas y grandes letras, los líderes siguen leyendo. Cada vez es más fácil hacerse de un buen libro. Lo que hace unos años tomaba meses, ahora con el Kindle y otros aparatos similares se lleva unos segundos. Pero el tiempo de lectura no ha cambiado.

La razón y la interpretación de la lectura son muy importantes. Por ejemplo, Italo Calvino sostiene que “Las lecturas y las experiencias de la vida no son dos universos, sino uno. Para ser interpretada, cada experiencia de la vida pide auxilio a ciertas lecturas y se funde con ellas”.

Este pensamiento también tiene aplicación en la vida del ejecutivo. Si no lee, solo tiene como referencia para tomar decisiones su propia experiencia y todos los eventos, oportunidades y problemas los va a referir a esa experiencia y va decidir basándose en esa única comparación, lo cual tiene dos consecuencias al menos: la primera, que la experiencia a la que se refiera puede estar tan alejada de la situación actual, que solo va a distorsionar la decisión; la segunda, que la muestra es tan pequeña que no permitirá tomar una decisión con verdadero conocimiento de causa. Solo cuando el ejecutivo ha leído o escuchado otros casos u otras experiencias, puede invocar esas lecturas para interpretar el universo de los negocios y, al fundirse con ellas, tomar las mejores decisiones y escoger de un amplio catálogo posibles rutas de acción.

Se dice que los líderes, para tener ideas nuevas, leen libros viejos. Hay muchos autores y líderes que se nutren de libros viejos de filosofía, historia, cuentos, novelas, mitos, etc. Nelson Mandela era lector ávido de la literatura griega. Por otro lado, la lectura actual incluye también escuchar los cursos que están en internet, los webinars y los audiolibros o audiocursos. Los videos en Youtube y otros sitios, grabados por los grandes autores y pensadores actuales, son una gran fuente de conocimiento.

Mientras algunos líderes tienen la costumbre de leer un solo libro a la vez, otros mantienen siempre varios libros sobre su mesa: uno relacionado con su negocio; uno de historia o conflictos bélicos; una biografía o una novela; uno de actualidad o novedad, ya sea de economía o ciencias; y uno de espiritualidad o valores. Nunca se quedan sin material para leer.

La lectura del líder siempre es activa, subrayando las frases o marcando los pasajes relevantes, a veces con un cuaderno al lado o la tableta para anotar las ideas principales, para establecer planes de acción o para integrar los conceptos en el momento adecuado.

¿Por qué leen los líderes? Algunos estudios sostienen a que leer mantiene y desarrolla la inteligencia. Al leer se amplía el vocabulario y es posible expresar las ideas con mayor precisión; el líder aprende cosas nuevas, tiene mayores conocimientos, algunos de aplicación inmediata y otros que realmente nunca van a encontrar aplicación, pero que abren la mente.

Leer ensancha la mente, activa la inteligencia y amplia las herramientas. Para algunos leer es solo una distracción, pasar el rato y relajarse. Aunque todas estas son opiniones difíciles de probar, recientemente se publicó en la revista científica Science en noviembre del 2013 un estudio que mostraba los beneficios de la lectura. Sostenía que desarrollaba la inteligencia emocional, en concreto la capacidad para anticipar algunas conclusiones de la gente. Esto se logra gracias a la lectura de obras de ficción de alta calidad.

Las razones pueden ser muy variadas, los beneficios también, pero la práctica es común: los líderes leen y leen mucho.

Roberto Adame

Fundador de Adame & Co., autor del libro "La invención del futuro: El desafío del liderazgo", comprometido en apoyar a las empresas a crecer y a los líderes a alcanzar sus sueños.

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