Prácticas del líder: Perseverar

‘Lo más difícil no es tener una idea o una visión muy clara, lo más difícil realmente es mantenerte en esa idea y seguir buscando los objetivos a pesar de todas las dificultades y del coro de posibles excusas, coartadas y racionalizaciones para abandonar tu proyecto que te repiten tus amigos y familiares. Además está tu propio coro interior, tus propios pensamientos con los que a veces hay que luchar. A la opinión de las personas cercanas preocupadas por tu bienestar, se suman los adversarios y rivales que buscan darte una buena salida para quitarte de en medio.’

Esta reflexión de un empresario refleja una de las prácticas del líder, la que muestra el esfuerzo que se requiere todos los días, todas las semanas para evitar bajarse del proyecto, disminuir los alcances que se habían planeado o matizar la ambición hasta convertirla en algo deslucido, una caricatura de la versión original que provocó el sueño del líder.

La perseverancia por supuesto es muy importante al inicio del proyecto o cuando se empieza el ‘startup’. Todo está en contra y sólo con el esfuerzo constante se consigue empezar un negocio o un proyecto importante.

Perseverar implica sobre todo, soportar los juicios que se hacen sobre la persona, su esfuerzo o sobre su ambición. Uno de los campos en donde más se ha investigado sobre la perseverancia y lo que significa mantenerse en el camino a pesar de las opiniones en contra es la pintura y el arte en general.

El caso que ilustra es el de los Impresionistas, los pintores franceses de mediados del siglo XIX que fueron rechazados una y otra vez de los salones donde se exhibía la pintura oficial y en donde se hacían las ventas de cuadros más importantes. Tras varios años de rechazo, finalmente decidieron que si el aparato oficial no aceptaba su manera de pintar y de expresarse ellos harían su propia exposición. De ahí se inició una escuela de pintura y una tendencia en todas las artes que triunfó en Europa y en todo el mundo.

El líder exitoso mantiene su rumbo y la intensidad de su trabajo a pesar de los traspiés y fracasos temporales; pero es más importante perseverar cuando se ha logrado el objetivo parcialmente, porque todos los que opinan les parece que ya es suficiente, ‘si ya tienes lo que necesitas para vivir, por qué sigues trabajando.’ Es la pregunta de la incomprensión ante la ambición de lograr lo máximo posible. Como si al alpinista que quiere ascender el Himalaya lo pudieran contentar con subir el Aconcagua.

La conexión de la ambición y la visión con el esfuerzo necesario y la disposición a pagar el costo para alcanzarlos, están entretejidos en una narrativa en cual estos elementos se retroalimentan y se justifican uno a otro.

El líder tiene muy claro la conexión entre la ambición personal y el resultado de los proyectos o iniciativas en que se transforma en acciones prácticas y esto es lo que le permite resistir las evaluaciones y pagar el precio de lograr su sueño. Tiene que soportar los juicios de los demás que ven que sus acciones no se acomodan a la normalidad porque no alcanzan a ver lo que el líder ve, no tienen su imaginación y no tienen la visión de lo que significa lo que el líder busca.

Los ejemplos de líderes perseverantes están por todos lados, en la historia, las religiones y los negocios o la política. Hernán Cortés que sortea mil dificultades para formar la expedición que será el comienzo de la conquista de México y después se compromete con el avance al quemar las naves en las que había llegado a las costas de México(o hundirlas según algunos historiadores) y seguir la guerra hasta conquistar la gran Tenochtitlán. Además haciendo alianzas a veces con sus capitanes que se rebelaban y querían regresarse y a veces con los pueblos indígenas enemigos de los aztecas.

Lincoln fracasó en todo tipo de elecciones para gobernador y senador de su estado hasta lograr finalmente ser electo presidente de Estados Unidos. Amancio Ortega, fundador de Zara, de ser un maquilador en un taller de costura llegó a convertirse en uno de los hombres más ricos del mundo. La perseverancia le permitió a Steve Jobs regresar a Apple y relanzar a la empresa hasta transformarla en un ícono moderno de la tecnología y los negocios. Todos ellos soportan los malos tiempos haciéndose de una piel gruesa para soportar las críticas, disfrutando la jornada y anticipando las recompensas y los beneficios tanto para sí mismos como para la sociedad y la familia.

Perseverar para los líderes no significa aferrarse y mantenerse en una línea recta sin cambio o mantener una posición inflexible; perseverar dice Sam Mendez, director de cine, es vivir la jornada y disfrutarla y cita a Polonio en Hamlet: ‘By indirections find the direction out’. La perseverancia, requiere flexibilidad, prueba y aprendizaje de los errores.

El líder se aferra a la pasión, al gusto por lo que hace, a disfrutar el proceso y al mismo tiempo busca la fuerza en la ambición que va educando y preparando en las dificultades. Echa mano de la resistencia para levantarse de los tropiezos temporales. El líder tiene claros los beneficios derivados de su esfuerzo.

Así también se apoya en sus valores para mantenerse en el camino y para impulsarse hacia las metas. Si Lincoln estuvo dispuesto a que murieron cientos de miles en la guerra de secesión americana fue porque tenía dos grandes objetivos, un solo país y la integración total de los afroamericanos como ciudadanos americanos, y no esclavos ni ciudadanos de segunda.

Para algunos los principios personales ayudan a evitar con frecuencia las aguas de la complacencia y la inactividad precursoras del descarrilamiento. Proyecto iniciado, proyecto terminado es su mantra. No empezar nada sino está dispuesto a pagar el precio de llegar hasta el final, así no le queda más remedio y alternativa que perseverar.

Resumiendo, la perseverancia importa más que el talento y su práctica se facilita si el líder se preocupa más por sus valores y ambición que por las opiniones de los demás y las tentaciones del camino que junto con las comparaciones no le ayudan en las necesarias decisiones que se toman todos los días.

Roberto Adame

Fundador de Adame & Co., autor del libro "La invención del futuro: El desafío del liderazgo", comprometido en apoyar a las empresas a crecer y a los líderes a alcanzar sus sueños.

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