Prácticas del líder: Trabajar

“Tomando por modelo a César aprendí a dictar diversos textos a la vez, y hablar mientras seguía leyendo. Inventé un modo de vida en el que podían cumplirse perfectamente las tareas más pesadas sin una tregua total; llegué a proponerme eliminar la noción física de fatiga”. Marguerite Yourcenar, Memorias de Adriano.

Quizá no al grado tan obsesionado que relata la escritora Marguerite Yourcenar en su novela de la vida del emperador Adriano, pero en casi todos los líderes hay una práctica común, el trabajo: trabajo continuo, constante, productivo. Trabajar por muchas horas por día, por semana es una de las prácticas comunes de los líderes.

Como dijeron muchos de Lorenzo Zambrano, “Trabajaba muchas horas”. Ciertamente para crear CEMEX desde Cementos Mexicanos hubo que trabajar muchas horas, no sólo de Zambrano, sino de todo su equipo.

El trabajo es la llave que convierte los sueños y los propósitos en realidades. El trabajo de realizar los sueños es mucho trabajo, por más que se delegue al estilo de libros como  Getting Things Done de David Allen, o se sigan los consejos del autor de 4 Hours Work Week de Timothy Ferriss, no hay, al parecer, remedio,  los sueños y las visiones requieren mucho trabajo

El líder ataca los trabajos tediosos con pasión. Los enmarca en este gran rompecabezas que constituye su visión y de todo trata de extraer un motivo de alegría para seguir trabajando, siempre profundamente concentrado y dedicado, el trabajo no es nunca escudo para dejar de hacer otras cosas.

Lyndon Jhonson tenía dos tripulaciones de oficina porque cuando era el presidente de Estados Unidos trabajaba muchas horas. Churchill adoptó un método de trabajar, dormir, trabajar, dormir; el día redondo. Durante la segunda guerra mundial pasaba horas en la cama leyendo y contestando correspondencia y revisando reportes con un equipo de sus principales colaboradores. Hay una escena en una película biográfica en que se lo muestra en la tina tomando un baño mientras tiene una junta con el Presidente Roosevelt de Estados Unidos.

 

Una de las características del líder, siempre falto de tiempo, es que trata de escoger en que trabaja, escoge cuidadosamente a qué le dedica su tiempo. Se ocupa de los asuntos de corto plazo que no puede delegar y trabaja en los de largo plazo. El largo plazo, el pensar lento, es el trabajo personal más importante porque no es fácilmente delegable. Algunos líderes aplican sistemáticamente el criterio del 80/20, el principio de Pareto. El 80% del beneficio viene del 20% de los asuntos a resolver, a esos se dedica el líder , a los pocos importantes concentradamente, no pierde el tiempo en asuntos menores.

A pesar de sus ocupaciones, juntas y viajes trata siempre de ser dueño de su agenda. Programa su día, su semana, hasta el año. No le deja su agenda a los demás o a la urgencia del momento. Todo lo atiende, según sea la urgencia, pero también resuelve lo que el programó para hacer desde antes, en base a sus objetivos, sus proyectos y programas.

El líder debe de ser cuidadoso, ya que mientras llega al momento de finalmente aceptarse a sí mismo y que con eso lleguen los permisos de fallar, el líder lidia, batalla con el perfeccionismo. El perfeccionismo causa siempre sobrecarga de trabajo. Analizar y volver a analizar, inventar opciones y hacer análisis de sensibilidad una y otra vez, volver a analizar y poco a poco eliminar las posibilidades de error, desgastan y postergan las decisiones con lo que viene posteriormente más trabajo.

El líder trabaja a buen ritmo. Busca la productividad, usando las herramientas tecnológicas más avanzadas, simplificando todo lo más posible. Cuida su velocidad de trabajo sin perder el control. Mide el avance continuamente. Trabaja con el mínimo de distracciones, pero con las pausas necesarias para poder mantener el mejor rendimiento de su energía.

El trabajo no le impide ver el panorama completo. No se absorbe tanto que no le permita ver lo que pasa en el mundo, en su industria o en el gobierno. Por lo general su concepto de trabajo incluye buscar nuevas oportunidades y estar atento a las tendencias que anticipan las amenazas para los negocios.

Tiene su vida ordenada, crea espacios de descanso y de vacaciones pero sobretodo su trabajo es su pasión y los tiempos de trabajo aunque sean fatigosos no son aburridos. Sabe integrar, como sostienen algunos psicólogos modernos, trabajo / diversión / descanso. El trabajo es diversión y por eso el líder, requiere pocos períodos de descanso; hace trabajo y descanso en una misma acción, a un mismo tiempo. Puede trabajar los domingos en la mañana, cuando todo el mundo duerme, porque sólo la pasión le permite hacerlo y quedar  fresco y renovado para cuando vayan apareciendo los miembros de la familia y los amigos.

No estamos retratando o promoviendo al workaholic, simplemente hemos encontrado que construir sueños y aterrizar visiones requieren trabajo. Ante esto líder balancea siempre su espiritualidad con un equilibrio mental, físico y emocional dinámico.

Roberto Adame

Fundador de Adame & Co., autor del libro "La invención del futuro: El desafío del liderazgo", comprometido en apoyar a las empresas a crecer y a los líderes a alcanzar sus sueños.

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