Prácticas del líder: Trabajo en equipo

La metáfora de los equipos deportivos ilustra el trabajo del líder en las empresas y negocios. El nombre lo tienen, son equipos de fútbol o beisbol, pero eso no quiere decir que haya cohesión, objetivos comunes, comunicación fluida y espacios para aprender. Todo esto es necesario para ganar campeonatos y en las empresas para alcanzar los grandes objetivos.

Desde el piso de la fábrica con los operadores y mecánicos que integran equipos de alto desempeño hasta el consejo de administración pasando por los responsables de fusiones y adquisiciones o desarrollo de nuevos productos, los líderes son tan exitosos como logren ser hábiles para gestionar estos equipos.

Tanto el emprendedor como el CEO dependen de los equipos. Para muchos inversionistas, una de las variables de decisión para invertir es la calidad del grupo que lidera el start up. Es importante la idea o el producto, es importante el líder, pero también es fundamental que este haya logrado hacer un equipo que sirva de base para construir la empresa.

Esta tarea, es una de las prácticas más complicadas para el líder. Es la que exige mayor destreza y es en donde este manifiesta su madurez o sus carencias.

Requiere de casi todas las prácticas básicas, auto conciencia, trabajar, escuchar, delegar, leer, manejo del estrés (o la presión) y juicio para entender los conflictos y canalizarlos. No es una práctica interna o de conceptos. Para hacer equipos, se practica y se vuelve a practicar, no se generan en el vacío, se dan en la interacción humana.

Con frecuencia escuchamos “tiene partido el vestidor” como explicación de que el líder del equipo, el entrenador, ha sido incapaz de prevenir o anticipar los conflictos y está enfrascado, muchas veces inútilmente, en la reparación y control de daños para recobrar alguna forma de equipo que le permita salvar la temporada y salvar su puesto.

El líder demuestra serlo cuando sus seguidores trabajan alineados y más o menos en la misma dirección. Igual que en los deportes, el directivo no puede tener a unos peleando con los otros, a pesar de haber carreras y promociones en juego.

Hacer equipos en cualquier nivel organizacional tiene que ver con manejar personalidades con grandes egos, que buscan sus satisfactores personales primero. Se requiere convertirlos y convencerlos de que su ambición personal debe ser subordinada a los intereses de la empresa, para integrarlos en la dinámica del equipo y su participación productiva.

Hay dos clases de equipos: uno es el que se forma para resolver un problema, desarrollar un producto o llevar el hombre a la luna. Otro muy diferente es el equipo que se forma, o se debería formar con los miembros de la organización que les toca naturalmente trabajar juntos por largos periodos de tiempo a veces indefinido. Los hermanos que manejan una empresa junto con el fundador o el Director General con sus directores funcionales pueden o no hacer un equipo compacto. Es responsabilidad del líder que no se le parta el vestidor y hacer que estos equipos funcionen a su máximo potencial.

Amy Edmondson, profesora de Harvard y autora del libro Teaming sostiene que los beneficios del trabajo en equipos se magnifican en aquellas organizaciones que por el crecimiento se vuelven más complejas y requieren más puestos, más especialistas y diferentes procesos. El tamaño de los problemas es mayor. La respuesta tradicional a esto son dos, más talento, o más procesos. Una alternativa a estos dos enfoques es el trabajo en equipo. Para esto se requiere que los líderes hagan cambios en el trato con la gente y aceptar el desafío de liderar equipos.

Al tratar con grupos, el líder debe ser flexible y humilde, siguiendo con la metáfora deportiva en el ejemplo más claro, el entrenador del Barcelona empezó su gestión sosteniendo “Todos somos iguales” en clara referencia a Messi. Los resultados no avanzaban, semanas después cambió el discurso a “En el Barcelona Messi es el líder” y desde entonces ha ganado todos los campeonatos. El rol del líder es encontrar al líder informal y hacerlo funcionar en equipo. Benitez en el Real Madrid no lo supo hacer y duró 5 meses en el puesto.

Al hacer que los esquemas formales de organización se conviertan en equipos de trabajo le permite al líder aprovechar toda la energía que puede entregar cada uno en lo individual y no sólo no desperdiciarla sino hacer que la colaboración y la confianza que brota logre metas más ambiciosas.

Los problemas en las empresas se están complicando, las especialidades que se van desarrollando para profundizar en los conocimientos sobre-especializados para las nuevas tecnologías requieren compartir con otros especialistas y de esa colaboración salen mejores decisiones y mejores implementaciones.

El líder disfruta ver el equipo funcionando cuando tiene objetivos claros, roles definidos, acordados y aceptados; cuando el equipo se da reglas de comportamientos y de comunicación y cuando logra que las ambiciones personales queden supeditadas al bien del equipo y de la organización. Este es un reto listo para ser aceptado por cualquier aspirante a ser mejor líder.

Roberto Adame

Fundador de Adame & Co., autor del libro "La invención del futuro: El desafío del liderazgo", comprometido en apoyar a las empresas a crecer y a los líderes a alcanzar sus sueños.

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