Tiempo de realidades

Cuando después de escudriñar el futuro y hacer los análisis estratégicos, ya están listos los planes y los presupuestos para el siguiente periodo, sigue la tarea de convertir los sueños, estrategias y planes en realidades.  Es hora de pasar de las ideas a las acciones a ras del suelo, a nivel de cancha.

Aunque todo se confabula en contra de los planes: las prioridades y urgencias que van marcando el día con día, enfrentar las amenazas que se materializan y la siempre presente y tradicional resistencia al cambio que se opone a todo y todo lo entorpece; hay que aterrizar los planes para lograr los resultados.

Con todos estos adversarios ¿qué puede hacer el líder de negocios para concretar los planes?.  La literatura de negocios de los últimos años abunda en recetas de ejecución, de liderazgo. En procesos de cambio y en muchas prácticas para “hacer que las cosas sucedan”.

Al observar en la práctica las empresas que convierten eficazmente planes en resultados, hemos encontrado ocho prácticas que aplican consistentemente en su operación.  Cada práctica puede ser tema de un tratado completo, pero el tenerlas presentes y aplicarlas ayuda a mantener una lista de referencia rápida.

Exigencia y compromiso

Ya sea con un estilo de liderazgo “suave y participativo” o con uno “autoritario y de control”, los líderes hacen con su exigencia, inflexibilidad y persistencia que los planes y visiones se conviertan en realidades.  El rol del líder (o del equipo líder) no tiene sustituto ni subsidio. En las empresas eficaces los objetivos dejan de ser buenos deseos y sueños para convertirse en compromisos, exigibles por la Dirección y de los cuales se dan cuentas puntuales.

Despliegue y medición

Una práctica importante es desplegar los planes y proyectos en todos los niveles de la organización de tal manera que están conectadas las intenciones estratégicas con las acciones en la batalla diaria, lo americanos le llaman “connecting the dots”. También es importante que los planes y objetivos tengan métricas e indicadores. Solo lo que se mide se mejora.

Capacitación

El síndrome mexicano que explota la publicidad brindando “por los que no leen los instructivos” esta también muy presente en las empresas.  Hacer cosas nuevas y lograr realizar los planes requiere casi siempre capacitación y nuevos conocimientos, esto es, leer los instructivos.  El líder debe asegurarse que se tengan los conocimientos necesarios para hacer cosas diferentes en la organización para aumentar el porcentaje de éxito de conversión de planes a realidades.

Proyectos

Las empresas exitosas convierten los objetivos y estrategias en proyectos realizables los cuales tienen principio, resultados esperados con fechas, responsable de la implementación y una fecha de terminación esperada.  Los avances de los proyectos se revisan frecuentemente y se actualizan y en su caso se corrige el rumbo.

El estado de ánimo de ejecución y logro

En épocas de incertidumbre como la actual, las empresas exitosas no permiten que se contamine su estado de ánimo con el del país o de su medio ambiente y evitan a toda costa la inactividad o bajar el ritmo de cambio.  El estado de ánimo se mantiene ejecutando los planes y ante la duda de hacer o no hacer deciden por el hacer.  No hay que confundir con el activismo sin sentido.

Acción inmediata

El proceso de planeación puede llevar días, semanas o hasta meses, pero las empresas no esperan a terminar la planeación para empezar a implementar lo planeado.  Cada sesión termina con una lista de “fast track” con acciones que habría que realizar en cualquier versión de plan final.  Esto va conectando la mentalidad planeación – acción y permite probar que los planes sirven solo cuando se ejecutan.

Reconocimiento y recompensa

La tradición que marca de “no tengo por que motivarlos, para eso les pago” hace que la inversión en reconocimiento sea una de las más rentables pero de las menos aprovechadas en las empresas.  Las empresas exitosas tienen mecanismos formales de reconocimiento por los logros y avances de los planes y estrategias.

Ajustes a la organización

La última etapa de la estrategia y la planeación consiste en diseñar la organización que debe implementarla.  No siempre implica cambios drásticos o fundamentales de la estructura y con frecuencia son solamente ajustes; pero no se descarta que se diseñen  nuevas estructuras, mecanismos diferentes de reporte y procesos de coordinación complementarios para lograr implementar efectivamente los planes.

Conclusión

Además de hacer planes realistas que se espera sean implementados, el crear y operar sistemáticamente una cultura de realidades es una de las tareas más complejas y demandantes de la alta dirección y de cualquier líder de negocios. Un enfoque ordenado, ayuda a lograr que esa cultura se arraigue más sencillamente y los resultados se logren con menor esfuerzo y desgaste de la organización.

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