Visión y ambición

Las teorías clásicas de estrategia establecen que para que la empresa sea exitosa su planeación debe contar primero con una visión de futuro, este principio va acompañado de la inevitable cita de Alicia en el País de las Maravillas, “Si no sabes a dónde vas no importa que camino tomes”.
Un autor que popularizó el concepto de visión fue J.A. Barker con un video muy difundido; El poder de una visión.  En el  video, Barker hacía el recuento de ejemplos históricos de la aplicación del principio de la visión, desde las culturas clásicas como la de Atenas, donde las investigaciones históricas mostraban que primero los griegos habían tenido la visión y esa visión generaba la energía, el entusiasmo y la perseverancia para construir la sociedad, los monumentos y el patrimonio histórico de la Grecia clásica.

Después Barker llega a los campos de concentración nazis de la Segunda Guerra Mundial,  Se refiere al  libro de Viktor Frankl, quien narra su experiencia de sobrevivir en los campos basado en la visión que se fabricó al entrar al campo de concentración.

Terminaba con un caso de un grupo de estudiantes pobres de los guettos de Nueva York, atrapados en la imposibilidad de estudiar una carrera profesional, hasta que un empresario les cambiaba la visión y las posibilidades financiándoles sus estudios.

Este enfoque de la visión se aplica con frecuencia en las empresas en sus procesos de definición estratégica y de ahí se despliegan iniciativas, objetivos, etcétera. En este caso por ejemplo, J. Porras, en su propuesta de  metodología de planeación describió hace un tiempo, cómo ligar la visión con la  misión y todos los otros componentes que le dan rumbo a la empresa.

La visión  explica muchos éxitos en la historia, pero no del todo, y tiene como muchos conceptos, un rango limitado de aplicación. Por una parte es difícil concebir que las historias de éxito actuales como Walmart o  Amazon hayan arrancado con una visión clara de lo que han llegado a ser en el presente. No es lo mismo pensar como Sam Walton, que hay una oportunidad de negocios para el retail en las ciudades medianas y pequeñas a visionar la empresa más grande del mundo en que se ha convertido Walmart.

Tony Hsiao relata cómo inició su primer negocio de internet, uno que vendió en 250M de dolares, en su libro de la historia de Zappos, Delivering Happiness. En resumen, cuenta que como no quería ser empleado, su propósito era pasar tiempo en internet y experimentar hasta encontrar algo que se pudiera convertir en un negocio, algo por lo que se pudiera cobrar. Así inventaron un negocio de publicidad que le sirvió para financiar su próxima aventura, la fundación de Zappos.

En estos casos no había propiamente una visión, más bien había una ambición. La ambición, de hacer algo grande, importante y de pasada, económicamente muy rentable.

 

La realidad es más compleja para tratar de explicarla solamente con la visión: las sociedades tienen una ambición, Atenas tenía la ambición de la democracia, la ambición del conocimiento y la riqueza. En la práctica, las instituciones requirieron unos edificios, que fueron la base para más instituciones que generaran otras posibilidades que a su vez requirieron otros edificios, más acordes con las nuevas realidades. Lo mismo sucede con los individuos y las empresas.

Las estrategias en los negocios se van modificadas en el camino por las circunstancias que fuerzan adaptaciones continuamente; conforme se van encontrando otras oportunidades y otras posibilidades. La estrategia resultante es una combinación de las intenciones originales  con las adaptaciones.

La visión también se va modificando y tomando otros derroteros y otras dimensiones conforme la empresa evoluciona. El hilo conductor es la ambición. La ambición mantiene el esfuerzo a pesar de los cambios que se tienen que hacer y las crisis que hay que sortear para mantener la empresa a flote. La ambición es una característica fundamental de los líderes, impulsa a trabajar sin descanso y sin retroceso; Mantiene la concentración y el esfuerzo compacto.

John Rockefeller, uno de los primeros millonarios del mundo, tenía una gran ambición, quería ser rico y poderoso desde muy pequeño, pero no tenía una visión particular de un negocio. Empezó su carrera comerciando granos y materias primas. No existía el negocio del petróleo cuando empezó a trabajar. Su mayor éxito fue entender e intuir las nuevas industrias derivadas del petróleo y su gran potencial. Empezó comerciando petróleo y rápidamente se integró a la refinación, transporte y distribución de productos derivados del petróleo.

La ambición de Rockefeller se mantuvo toda su vida y con esa construyó la Standard Oil que fue la empresa más grande del mundo. Sus biógrafos describen cómo la fue haciendo crecer a pesar de los adversarios,  todo impulsado por una gran ambición.

Si nos preguntamos qué es primero, la visión o la ambición tendríamos que responder que inicialmente hay una ambición que genera una visión, la cual  se transforma por las circunstancias, formando entre las dos un círculo virtuoso de progreso y crecimiento, ancladas en la personalidad de los líderes.

Roberto Adame

Fundador de Adame & Co., autor del libro "La invención del futuro: El desafío del liderazgo", comprometido en apoyar a las empresas a crecer y a los líderes a alcanzar sus sueños.

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